octubre 23, 2018

En Chile, el desarrollo de las inversiones de impacto está mostrando varios indicios de un creciente movimiento. No existe aún un instrumento que permita medir su desarrollo. Sin embargo, un reciente estudio del CEFIS UAI (Inversionistas de Impacto en Chile, 2017), dio cuenta del interés que este tipo de inversiones genera entre los inversionistas privados y family office locales, e identificó los elementos que existen a nivel local de un mercado desarrollado de inversiones de impacto.

A continuación, se explican algunas de las iniciativas recientes que han surgido en el último año a nivel local.

 

El Avance de los Bonos y Contratos de Impacto Social en Chile

El Ministerio de Economía —en conjunto con Desarrollo Social y Justicia— está trabajando en el desarrollo de Contratos de Impacto Social (equivalente al Bono de Impacto Social) como instrumento de inversión estatal. Según anuncios recientes, el Minecon está definiendo qué temáticas se quiere abordar y diseñando el contrato específico con la idea de que los primeros programas pilotos de Contratos de Impacto Social comiencen a operar en 2019, financiados en primera instancia desde la cartera de Economía, con montos que oscilen entre los $ 500 millones y $ 800 millones por proyecto (El Mercurio 2018).

¿Qué son los Bonos o Contratos de Impacto Social? Se trata de un modelo de financiamiento y articulación público-privada para el testeo de programas sociales, creado en Reino Unido en 2010 y desarrollado en distintas partes del mundo para probar nuevas soluciones centrando los incentivos en los resultados de impacto obtenidos por un programa, y no solo en la realización y cobertura del programa. EL BIS funciona de la siguiente forma:

  1. La autoridad pública identifica un problema social que quiere prevenir o resolver. El esquema contempla por parte del Estado la emisión de un bono para desarrollar un determinado programa social en base a una intervención orientada a resultados y con financiamiento de inversionistas privados que aportan el capital con el incentivo de un retorno si se logra el resultado social esperado.
  2. Se necesita también de una organización que actúe como intermediaria administrando el programa, levantando financiamiento con inversionistas privados y seleccionando y apoyando a los proveedores de servicios que implementan un modelo de intervención integral.
  3. Los inversionistas privados pagan por adelantado al proveedor de servicios el costo de operación del programa, aportando el capital necesario para la implementación.
  4. Al término de la ejecución del programa, una entidad independiente evalúa los resultados.

Este modelo funciona baja el principio de pago por resultado, ya que los inversionistas reciben el retorno de su capital con una rentabilidad previamente definida a ser pagada solo si el objetivo social es alcanzado de acuerdo a métricas pre-establecidas como umbral de éxito (Social Impact Investment Taskforce 2014). Existen distintas variaciones del modelo: desde la determinación previa de distintos niveles de éxito asociado a distintos niveles de retorno, hasta la pérdida de la inversión. Es importante destacar que el éxito de los BIS se mide según sus resultados, o impacto efectivo y no según la tasa de acciones o productos implementados en el programa social. Así se busca trasladar el foco tradicional del Estado en la ejecución y desarrollo de programas sociales, a la medición concreta de resultados.

Aninat, M. & Fuenzalida, I. (2017). Inversionistas de impacto en Chile: Mercado y variables de inversión. Serie Mapeo de Filantropía e Inversiones Sociales. Santiago de Chile: CEFIS UAI.

Desde su primera implementación, distintos países del mundo han desarrollado BIS en ámbitos como empleo juvenil, educación temprana, asistencia escolar, bienestar infantil y familiar, justicia, y se calcula que entre los años 2010 y 2015 estos instrumentos movilizaron 200 millones de euros (OECD 2016).

En Chile, además del anuncio del gobierno, un grupo de fundaciones lanzó en octubre de 2018 el primer Contrato de Impacto Social (CIS), siguiendo el mismo mecanismo de entregar recursos económicos a proyectos que solucionan problemáticas sociales, con la condicionante de que cumplan con las metas propuestas para pagar a los inversionistas. La Fundación San Carlos de Maipo en alianza con Social Finance del Reino Unido y la participación de las fundaciones Colunga, Mustakis, LarrainVial y Viento Sur, suscribieron el primer Contrato de Impacto Social que se pondrá en marcha a partir de 2019. Su objetivo es potenciar el desarrollo de la lecto-escritura desde 1° básico, a través de apoyo al equipo directivo y al profesor en el aula, con una metodología innovadora e interactiva, por medio de la utilización de material didáctico y pedagógico, con el programa “Primero Lee” de la Fundación Crecer con Todos.

The ImPact en Chile

The ImPact es una organización internacional que nace en 2015, buscando invertir en proyectos con impacto en la sociedad y el medio ambiente y al mismo tiempo cuantificar con datos y cifras reales la efectividad lograda. Para cumplir ese objetivo, The ImPact proporciona a sus miembros los datos y las conexiones para que puedan comenzar a realizar o ampliar sus inversiones de impacto, unificando la voz de los inversionistas para catalizar la acción y colaboración necesaria para resolver los problemas complejos de la sociedad.

Entre los cofundadores—que incluyen a Justin Rockefeller, miembro de la quinta generación de la dinastía que creó su tatarabuelo, John D. Rockefeller—está Horacio Pavez, quien lidera iniciativas de este tipo, además de crear la Fundación Emprender.

Desde abril de 2018 The ImPact cuenta una sede en Chile, la primera oficina internacional de la entidad con sede en Nueva York.

FIS Ameris

En agosto de 2017, FIS Ameris anunció su segundo fondo de inversión de impacto, con un monto de US$ 7,5 millones a ser colocado en un plazo de cinco años. En 2010, FIS Ameris lanzó su primer fondo de inversión de US$ 4,5 millones, instalando una nueva propuesta de herramienta financiera para el mercado chileno que permite a inversionistas apoyar emprendimientos que buscan tanto resultados financieros como socioambientales, para invertir y apoyar la gestión de empresas, corporaciones y/o fundaciones que tengan por objeto generar un impacto social positivo y que tengan necesidad de financiamiento para crecer y alcanzar auto sustentabilidad operativa.

El FIS 2, cuenta con el apoyo de CORFO para facilitar un modelo préstamo a tasa cero para apoyar la preparación del proyecto, fortalecer su modelo de negocio y auditar sus estados financieros, para luego ser elegibles como proyectos de inversión del fondo, con el fin que los emprendimientos cuenten con apoyo para el investment readiness que requiere el FIS.

Fondo CLIN

En abril de 2018 la Fundación Chile lanzó CLIN, un fondo de capital de riesgo de US$ 18 millones destinado a invertir en 20 a 25 empresas que se encuentren en etapas tempranas de desarrollo, con tecnologías innovadoras en los sectores asociados a sustentabilidad y productividad de sectores clave.  Los fondos fueron aportados en un 67% por Corfo y un 33% por capital privado proveniente de los inversores: Zoma Capital,  Entel y Engie Factory.

Se busca invertir mayoritariamente en modelos B2B que combinen desarrollo de equipamiento con tecnologías de información en todas sus formas con el objeto de crear una economía más limpia, sostenible, menos dependiente de la exportación de recursos naturales y más centrada en el conocimiento, buscando movilizar, además de capital, energía emprendedora a los desafíos que Chile tiene en este ámbito.

Cataliza

En agosto de 2018, se realizó el primer Cataliza Chile un encuentro que reunió a un grupo de más de 30 instituciones públicas, empresas privadas, instituciones académicas y organismos de la sociedad civil, con el objetivo de alcanzar un diagnóstico de distintas áreas de la industria de inversión de impacto y finanzas sostenibles en Chile, y generar propuestas de acción concretas para avanzar en los desafíos identificados. Estas propuestas fueron levantadas durante dos meses en seis mesas de trabajo de áreas estratégicas. Así, Zoma Lab, Agora Partnerships y FIS Ameris, junto con 80 líderes nacionales e internacionales, desarrollaron diagnósticos y propuestas en materia de inversiones de impacto y finanzas sostenibles para potenciar el ecosistema y promover las políticas públicas en esta materia.

Las propuestas se enfocan en potenciar el ecosistema a partir de diversas áreas, como las redes con impacto, los capitales sostenibles, los fondos de pensión e inversión de impacto, los Contratos de Impacto Social (CIS) y las capacidades y el emprendimiento. Las iniciativas que surgieron tienen que ver con la necesidad de habilitar el ecosistema con una mejor infraestructura; un marco regulatorio que no limite el desarrollo de la industria de las inversiones de impacto; iniciativas relacionadas a la difusión e información movilizadora; y las oportunidades y acciones necesarias en cuanto a la articulación de los actores relacionados.

2ble Impacto

Cabe mencionar también el proyecto 2ble impacto, liderado por una agrupación de organizaciones de la sociedad civil, incluyendo a Avina y Empresas B, que comenzó en 2015 como prototipo de crowdfunding exclusivamente concentrado en financiar proyectos de doble retorno, pero con la visión de hacer evolucionar la plataforma hacia una cooperativa y promover también la instalación de la Banca Ética en Chile, con un capital inicial de $21 mil millones y prometiendo una rentabilidad anual de 13% desde el sexto año de funcionamiento, enfocado en energías renovables, agricultura orgánica, innovación tecnológica, cultura, reforestación e infraestructura pública, entre otras áreas de inversión.

Fuentes: