octubre 8, 2018

Noticias CEFIS


La investigación busca entender el estado de la filantropía en el mundo.

Diversos estudios han detectado un creciente desarrollo de la filantropía a nivel global, pero con distintos niveles de desarrollo en los diferentes países. Pero, ¿qué hace que la filantropía prospere en algunos lugares y en otros no? El Global Philanthropy Environment Index (GPEI), estudio internacional desarrollado por Lilly Family School of Philanthropy, de la Universidad de Indiana, entrega un análisis comprehensivo para responder a este tipo de preguntas. Su objetivo es entender el estado de la filantropía global y de esta forma, fortalecer la actividad filantrópica en el mundo.

El estudio construye un índice por país y por región a partir del análisis respecto de la regulación de las organizaciones filantrópicas, las leyes respecto a las donaciones nacionales e internacionales, y el ambiente político y sociocultural que incide en el desarrollo de la filantropía.

Para el reporte de 2018, 100 expertos nacionales y regionales evaluaron 79 países en cinco factores clave que afectan las donaciones dentro de un país y entre países. El GPEI muestra en una escala del 1 al 5 cuán fácil es involucrarse filantrópicamente en un país.

Chile, el mejor evaluado de la región

Chile promedia 3,98, lo que ubica al país en el puesto 25 a nivel mundial, según el promedio evaluado. De hecho, dos tercios de los países incluidos en el reporte tienen un ambiente filantrópico restrictivo, mientras que tres quintos (dentro del cual se incluye Chile), cuentan con ambientes favorables para la filantropía. Las regiones con ambientes favorables presentan un PIB per cápita y un desarrollo económico más alto.

El reporte destaca que en el país –al igual que en Uruguay- existe un clima favorable para la filantropía con una mínima regulación y supervisión, altos niveles de libertad para formar organizaciones filantrópicas en todos los subsectores y un clima que ayudan a cultivar una tradición de donaciones filantrópicas y voluntariado.

Entre los desafíos presentes en el país el reporte releva:

  • Marco legal: la redefinición de la legislación que regula e incentiva la participación privada en el bienestar social. Esto requiere tanto agregar valor a la categoría legal de “organización de interés público” (más allá de su actual condición de requisito para postular a un determinado fondo público) como también redefinir el sistema de regulación e incentivo a las donaciones.
  • Registro, recolección de datos, transparencia e investigación: el fortalecimiento de un registro único de organizaciones de la sociedad civil que permita dar cumplimiento a la normativa vigente, fortalecer la transparencia de las organizaciones filantrópicas, y fortalecer la recolección de datos y la investigación del sector.
  • Líderes filantrópicos e impacto colectivo: ejercer liderazgos en el ámbito social que permita el desarrollo de iniciativas individuales de alto impacto y sobre todo, el modelo a seguir que movilice a otros actores a involucrarse en ámbitos de bienestar social y permita el desarrollo de iniciativas colectivas, ampliando su impacto en torno a la colaboración.

Al respecto, Magdalena Aninat señala que el estado de la filantropía en Chile “está en un proceso de creciente desarrollo, con un crecimiento de donaciones y un aumento de fundaciones que canalizan el aporte de empresas, familias e individuos. Asimismo, nuestro ecosistema para la filantropía presenta una serie de desafíos, particularmente en construcción de confianza y en materia de cambios legales. Existe una urgente necesidad de modernizar el sistema legal que regula las donaciones, que hoy está disperso en más de una decena de cuerpos legales, generando un alto costo procedimental para quien quiere donar y para las organizaciones que buscan donaciones. Genera además exclusiones en ciertos ámbitos para donantes que debieran tener una mayor participación en una sociedad que valora la participación de la ciudadanía y la sociedad civil en el desarrollo social”, indica la directora del Centro de Filantropía e Inversiones Sociales (CEFIS UAI), quien fue convocada por la Universidad de Indiana dentro del equipo de expertos para la elaboración del Índice. Junto con ello el CEFIS UAI está desarrollando el Barómetro de Filantropía en Chile, que permitirá medir periódicamente la evolución de la filantropía en el país, en los montos que moviliza, tendencias y fortaleza del ecosistema para propiciar la filantropía a nivel local.

Chile y América Latina

De los países analizados en la región (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Perú, Uruguay y Venezuela), Chile se encuentra en el primer lugar (prom. 3,98; lugar 25), seguido de Uruguay (prom. 3,87; lugar 29) y Argentina (prom. 3,5; lugar 48).

A diferencia de Uruguay y Chile, la mayoría de los países de América Latina cuentan con un clima filantrópico un tanto restrictivo, como es el caso en Argentina, Colombia, Perú y México. Éstos tienen altos niveles de voluntariado y una cultura de donaciones, pero con regulaciones complejas en cuento a la formación de organizaciones filantrópicas, tratamiento tributario, supervisión y transacciones entre países.

Los mejores resultados: América del Norte

La región que logró los mejores puntajes en el índice fue América del Norte, compuesta por Estados Unidos y Canadá. Ambos países tienen un sector filantrópico amplio y diverso, con mínima regulación y una alta participación en voluntariado y donaciones.

Los gobiernos de la región del norte apoyan a las organizaciones sin fines de lucro principalmente a través de un tratamiento tributario favorable, programas de servicio que promueven el voluntariado, financiamiento a las organizaciones sociales a través de subsidios y contratos, apoyo en financiamiento para los usuarios de los servicios sin fines de lucro y el reconocimiento público de las actividades filantrópicas. Los gobiernos apoyan la filantropía y además se apoyan en ella para servicios esenciales, particularmente salud y educación.

El reporte también destaca como los donantes de la región son cada vez más sofisticados, buscan feedback sobre el impacto de sus donaciones en la misión de la organización, su gobernanza y administración. Los donantes esperan un mayor involucramiento e información de parte de las organizaciones filantrópicas, pidiéndoles que sean profesionales, transparentes, receptivas y efectivas.

Revisa el estudio completo aquí.