enero 30, 2018 Economía y Negocios, El Mercurio

CEFIS en la prensa


Un nuevo sondeo muestra cómo son las personas que apoyan a instituciones de caridad y qué las motiva. 

La filantropía ciudadana, o el aporte voluntario que hacen personas comunes y anónimas, es el foco de un nuevo estudio del Centro de Filantropía e Inversiones Sociales (Cefis) de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI).

Como señala a “El Mercurio” la directora del centro, Magdalena Aninat, la idea fue caracterizar a este tipo de donantes y su visión de la filantropía y las organizaciones que la llevan a cabo, como ya lo habían hecho antes con empresas y donantes de alto patrimonio.

“Algo que hace que las sociedades sean cohesionadas y tengan democracias sólidas es construir redes colectivas y crear capital social. En estas redes colectivas, las organizaciones de la sociedad civil son muy importantes”, explica Aninat.

La directora del Cefis destaca que si bien el 84% de los montos donados provienen de empresas (según datos de Impuestos Internos), el número de filántropos ciudadanos ha crecido a tal punto que hoy supera en cantidad a las empresas. “El 40% del presupuesto anual del Hogar de Cristo proviene de su red de socios”, dice como ejemplo.

¿Cómo son estos filántropos? La mayoría tiene más de 46 años, el 76% tiene al menos educación universitaria completa y el 60% gana más de un millón de pesos mensuales. Hay paridad de género entre los mayores de 60 años, pero a medida que los filántropos son más jóvenes, son mayoritariamente mujeres.

¿Qué opinan de las organizaciones a las que donan? La enorme mayoría de los encuestados (82%) creen que estas organizaciones abordan temas que el Estado no resuelve, y que lo hacen de manera efectiva (83%). Además, el 61% piensa que los ciudadanos tienen el deber de aportarles dinero. Un 87% considera a estas fundaciones confiables, un 84% eficientes y un 74% transparentes en el uso de sus platas.

Para realizar el estudio, en el Cefis consideraron a 3.045 personas que aportan al menos a una de las siguientes organizaciones: Hogar de Cristo, Fundación Las Rosas, América Solidaria y Fundación San José. Esto en calidad de socios, con aportes mensuales. Estas instituciones eran las que a diciembre de 2016, cuando fue elaborado el estudio, estaban acogidas a la Ley de Donaciones con Fines Sociales, lo que permite a los socios descontar impuestos.

“El beneficio tributario no es un factor relevante para los filántropos ciudadanos”, aclara Aninat. “Hay que definir una política pública más integral y revisar los incentivos, para que cumplan su objetivo de movilizar más donaciones”, añade.

La directora da como ejemplo a Estados Unidos, donde “hay una cultura de filantropía muy desarrollada y el 72% de las donaciones provienen de individuos”.

Revisa el artículo de El Mercurio AQUÍ.