enero 30, 2018

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La investigación muestra una importante valoración de la ciudadanía con aportar a organizaciones de la sociedad civil.

Aunque la filantropía tiende a enfocarse en los poseedores de grandes patrimonios, empresarios o empresas con gran disponibilidad de recursos financieros, también existen otros tipos de donantes: los ciudadanos. CEFIS UAI presenta su más reciente investigación, el Estudio de Filantropía Ciudadana en Chile: el valor de la red de socios, que analiza la visión y práctica de los ciudadanos que realizan donaciones regulares a organizaciones sociales.

Filántropos ciudadanos

La filantropía ciudadana son las donaciones privadas voluntarias de recursos (financieros, de tiempo, conocimiento o redes) que hacen las personas naturales a organizaciones sociales con propósitos públicos. Así, la filantropía adquiere una ‘vocación universal’ que compete transversalmente a todos en la construcción del desarrollo social y no sólo a quienes tienen gran disponibilidad de recursos financieros.

Chile se sitúa en los rankings internacionales como uno de los países más generosos de Latinoamérica. En el World Giving Index (Charities Aid Foundation, 2016), que mide los niveles de generosidad de 135 países en base a tres parámetros —ayuda a un extraño, donaciones en dinero y voluntariado—, el país ocupa el lugar 55 a nivel mundial y cuarto a nivel regional.

El Estudio

El presente estudio del Centro de Filantropía e Inversiones Sociales de la UAI, entrega por primera vez una mirada a la visión y práctica del ciudadano en su rol filantrópico. Para ello, realiza un análisis comprensivo de aquellos aportantes individuales que están en los niveles superiores de la pirámide: las personas naturales que bajo la figura de ‘socios’ aportan montos bajos de dinero en forma periódica y en algunos casos también voluntariado entre organizaciones sociales que cuentan con el mecanismo que permite ejercer el beneficio tributario asociado a la donación.

Para su realización se encuestó a 3.045 personas y realizaron 5 focus group con socios del Hogar de Cristo, Fundación las Rosas y Fundación América Solidaria, instituciones que cuentan con una amplia red de socios que aportan un porcentaje relevante del presupuesto anual de estas organizaciones y cuentan además con el proceso de beneficios tributarios para donantes individuales que establece la ley de donaciones con fines sociales.

De hecho, el registro del Servicio de Impuestos Internos da cuenta del significativo aporte que este tipo de donante individual tiene en el universo total de donantes. Si bien hasta el año 2013 en el total de donantes activos en Chile predominaban las empresas, desde entonces las personas naturales se han convertido en mayoría, alcanzando el 88,19% del total de donantes en 2015. No así en términos del monto total de donaciones, donde las empresas aportan el 84% de los recursos, mientras que las personas solo el 10% del total donado al año 2015.

En cuanto al número de donantes, las personas superan ampliamente el total de empresas que donan. Sin embargo, y al igual como se ha visto a nivel internacional, en Chile en los últimos diez años la tendencia ha sido a un leve decrecimiento en las empresas que realizan donaciones y un aumento significativo de la participación de donaciones individuales que se registran en el sistema.

Junto con este análisis comprensivo, el presente estudio busca relevar el rol que la filantropía ciudadana tiene en el ecosistema de las contribuciones privadas al bienestar social. De hecho, el Estudio de Filantropía Ciudadana viene a completar un proyecto de mayor alcance realizado entre 2016 y 2017 por el CEFIS UAI: el Mapeo de Filantropía e Inversiones Sociales que caracteriza la visión y práctica de los diversos tipos de aportantes privados a nivel local, incluyendo empresarios, fundaciones filantrópicas, inversionistas de impacto, y aportes sociales de empresas.

Principales hallazgos

  • Existe una mayoritaria percepción positiva (83%) respecto de la efectividad de las organizaciones sociales en resolver problemas relevantes para el país.
  • Los ciudadanos consideran en su mayoría (61%) que deben realizar aportes para financiar las organizaciones sociales. Asimismo, señalan que el principal responsable del financiamiento de las organizaciones sociales es el Estado, seguido de las personas particulares y las empresas.
  • La conciencia de mayores oportunidades que otras personas (33%) y los valores o convicción religiosa (31%) son las principales motivaciones que tienen las personas para donar. Sobre esto, es posible distinguir diferencias de motivaciones según el nivel de ingresos: los donantes con ingresos más bajos manifiestan hacerlo con el propósito de participar de una iniciativa colectiva en mayor medida que aquellos con ingresos altos, mientras que la conciencia de mayores oportunidades que otros destaca con mayor fuerza dentro del grupo con ingresos más altos.
  • Al seleccionar las organizaciones sociales, el atributo más relevante considerado mayoritariamente por los ciudadanos es la misión o causa social de la organización (79%), situándose muy por encima el atributo de resultados alcanzados (20%) y la transparencia con que reportan su trabajo (20%).
  • Cerca de la mitad de los donantes encuestados no realizan ningún tipo de aporte no monetario (donación de objetos materiales, voluntariado, apoyo en difusión o participación en eventos de beneficencia) ni tampoco se declara muy interesado en realizarlo. La principal razón para no realizar voluntariado es la falta de tiempo personal disponible para ello, pese a darle una alta valoración.
  • Los mecanismos digitales de donación como el crowdfunding y las colectas on line muestran un bajo nivel de interés y en el primer caso, un nivel importante de desconocimiento (21%).
  • Las personas asignan un alto valor a la información que les reportan las organizaciones sociales a las cuales donan. Principalmente califican como muy relevante la información respecto de los logros e impacto social alcanzados (87%), el estado de avance de los proyectos (76%) y los indicadores de gestión institucional (57%).
  • Respecto de la proyección a futuro de las donaciones, los donantes manifiestan un escenario estable donde la gran mayoría (79%) sostiene que mantendrá o aumentará el monto que dona mensualmente a las organizaciones sociales.

¿Por qué es importante la filantropía ciudadadana?

La práctica de la filantropía ciudadana tiene componentes que la hacen especialmente relevante y única en la contribución que significa su práctica. Por una parte, es capaz de articular aportes colectivos de forma dinámica, libre de trabas institucionales o expectativas externas. El limitado alcance que los recursos de un individuo puede tener en términos de impacto, tiene como contrapartida la articulación de esfuerzos colectivos rápidos y flexibles, por ejemplo, para entregar atención en la urgencia de catástrofes naturales.

Asimismo, la filantropía ciudadana, libre de relaciones con instituciones propias, es capaz de adherir a organizaciones sociales de trayectoria y relevancia, aportando a la sostenibilidad financiera de organizaciones que más allá del fundador se constituyen en un bien colectivo (como es el caso de la campaña de la Teletón). Al mismo tiempo y no de forma excluyente, sino adicional, es capaz de movilizar con alta efectividad micro iniciativas que entregan soluciones necesarias a problemas de alcance limitado (una familia enferma, una comunidad específica), generando redes de apoyo más allá de los vínculos familiares directos, fortaleciendo lo que puede denominarse como empatía social.

El desarrollo de la filantropía ciudadana es especialmente relevante en una sociedad no solo por las capacidades mencionadas, sino por el capital social que genera y que permite fortalecer la cohesión social. Mientras más densas sean estas redes en una comunidad, más posible es que sus ciudadanos sean capaces de cooperar para beneficio mutuo (Putnam, 1993). La relevancia de la filantropía ciudadana radica en poner de manifiesto esta sociabilidad que se interesa por el bienestar del otro, factores que se han identificado que contribuyen a la formación de capital social, elemento necesario para la prosperidad de la economía de mercado (Fukuyama, 1996) y para el funcionamiento de la democracia (Putnam, 1993).

Conoce los resultados del estudio AQUÍ.