junio 21, 2017 - EL PULSO, HUB DE SUSTENTABILIDAD

CEFIS en la prensa


De paso por Chile, el co-fundador y gerente de Instiglio explica el modelo “Pay for Performance”. Gungadurdoss agrega que los privados y la sociedad están cambiando su visión de la filantropía.

Pagar por resultados puede parecer algo de Perogrullo. Pero en el sector privado. En el mundo de las fundaciones y programas sociales estatales no siempre es el objetivo principal de quienes aportan con dinero en el mundo de la filantropía.

 

Basándose en esta idea y luego de haber trabajado en el Laboratorio de Acción contra la Pobreza del MIT (J-PAL) y en el Banco Mundial, Avnish Gungadurdoss fundó Instiglio, una consultora con el objetivo de “empoderar a los líderes en los sectores social, público y privado para mejorar el impacto de los programas sociales en países en vías de desarrollo, a través de mecanismos que conectan el financiamiento con los resultados”, según indica esta entidad.

 

Gungadurdoss estuvo en Chile hace unos días como charlista principal de la Cuarta Conferencia Internacional de Filantropía, denominada “Nuevos Modelos para Aportar a la Educación en Chile”, que es organizada por la Asociación de Empresas Familiares (AEF), el Centro de Filantropía e Inversiones Sociales (CEFIS) de la UAI y el banco UBS.

La presentación de Gungadurdoss -premiado como uno de los 30 emprendedores sociales sub 30 a nivel mundial- sobre el sistema “Pay for Performance” fue ejemplificada con el caso Educate Girls, que ha permitido reincorporar al sistema educacional a 120.000 niñas en India y mejorar la calidad de su aprendizaje. “En el fondo, este sistema trata de cambiar el paradigma de cómo se financian regularmente los programas sociales, ya sean privados o públicos, donde el énfasis está puesto en la ejecución del programa más que en que éste realmente funcione y logre impactos”, explica Gungadurdoss, quien se encuentra además implementando esta metodología en Colombia. “Buscamos que cada peso invertido en la lucha contra la pobreza mejore la vida de las personas”, dice.

¿Pero eso habla de una ineficiencia de los programas sociales?

-El problema es que no siempre el programa genera el impacto deseado, ya que la tensión queda fijada en la ejecución. En cambio, la propuesta del financiamiento basado en resultados, toma distancia a la manera tradicional de financiar programas sociales y poner énfasis en los resultados de más largo plazo. Es pasar de condicionar el financiamiento de la ejecución de actividades a condicionarlo al logro de objetivos y resultados posteriores.

¿Por ejemplo?

-Muchos países tienen programas gubernamentales para capacitar a jóvenes con riesgo de involucrarse en círculos de delincuencia o droga, para que consigan empleos. Por lo general, estas iniciativas entrenan a muchos de ellos, pero pocos consiguen trabajos concretos y duraderos. El cambio entonces (que es lo que estamos trabajando en Colombia) es que a los proveedores de esos cursos de entrenamiento sólo se les pagará cuando los jóvenes a los que entrenan tengan un empleo. Entonces, cambia el foco, ya que el proveedor debe pensar sus capacitaciones no sólo con el objetivo de que las personas sólo aprendan algo, sino que logren un trabajo. Por lo tanto, introduces una variable financiera que cambia la motivación del proveedor. Cuando pagas por resultados, el foco es hacia los resultados.

 Parece muy lógico ¿Por qué no se aplica desde antes?

-Efectivamente, es muy lógico, en el sector privado se utiliza mucho al contratar un proveedor de servicios. Pero creo que a nivel gobierno a veces los sistema de calidad son diferentes que en el sector privado. Ellos tienes otros tiempos. Hace 20 años la pregunta importante es cuál era el impacto que podían tener los programas sociales y había muchas formas de evaluarlos. Cada país tiene muchos programas y fondos, pero la realidad es que no necesariamente obtenían resultados. La evolución es saber realmente el impacto y esa orientación ya se está viendo que los gobiernos y los fondos públicos son muy técnicos, pero no tan rápidos.

¿Y cambia la visión también de la sociedad al respecto?

-Claro. Por ejemplo, la sociedad y los ciudadanos entienden que la delincuencia o la drogadicción no se solucionan simplemente con caridad, sino con un impacto real para que la gente con riesgo social salga de ese entorno, trabaje y se supere.

¿Cómo toman los gobiernos que están más acostumbrados a los procesos que a los resultados esta metodología? Me imagino que hay también temas políticos de por medio.

-La reacción es variada. De inmediato comienzan muchas preguntas, por ejemplo cómo implementarlo, como distinguirlo de un contrato, cómo definir el éxito, etc., así como los elementos legales que debe incluir o la forma en que lo tomará Contraloría, tomando en cuenta que hay una serie de procedimientos del servicio financiero público por los cuáles deben pasar.

¿Hay sectores donde es más fácil implementar este sistema?

-Nuestra experiencia en muchos países indica que uno de los sectores más receptivos ha sido el de salud, porque es más fácil implementarlo, y hay prácticas concretas. Es más gráfico, porque si las cosas no se hacen bien, la gente puede morir. En Educación también es fuerte, así como el tema de capacitación para empleos.

Me imagino que para un privado es más interesante financiar proyectos que tienen una lógica similar a como funcionan sus empresas. Es más natural

-Sí, de hecho hay muchas fundaciones empresariales que están involucrándose en esta metodología, especialmente en cuanto a fundaciones.

¿Cómo empezar?

-La propuesta de valor es clara y para implementarla hay una serie de instrumentos. Algunos más complejos que otros. Se puede comenzar por cosas muy sencillas, tanto desde el sector filantrópico y fundaciones privadas, como del gobierno, el cual quizá no tiene que pensar en grandes transformaciones. Simplemente en cómo mejorar la forma en que contrata servicios, donde incluso ya tiene transferencias. Hay que partir desde lo fácil y sencillo de implementar.

¿Pero también está pensado para los gobiernos locales como regiones o municipalidades?

-También son muy importantes. No hay límites al respecto. La idea es cómo hacer las cosas mejor, lo que tiene que ver con decisiones. Nuestra experiencia a través del mundo es que los gobiernos locales a veces son más ágiles. Especialmente cuando las naciones son más descentralizadas y no dependen tanto de los dineros que vienen desde el gobierno central.

 

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