febrero 17, 2017 - LA TERCERA, TENDENCIAS

CEFIS en la prensa


Se trata de instituciones benéficas en que el 50% o más de sus fondos provienen de una fuente privada.

LA TERCERA, TENDENCIAS

“Estamos pasando de dar el cheque a redes cercanas sin involucramiento, a buscar una lógica de filantropía estratégica donde se busca aportar buscando lograr resultados de cambio social”, señala Magdalena Aninat Sahli, directora del Centro de Filantropía e Inversiones Sociales (Cefis) de la U. Adolfo Ibáñez (UAI).

Este organismo, junto al Hauser Institute de la U. de Harvard, trabajan desde 2015 en el primer Mapeo de Filantropía e Inversiones Sociales en Chile. Los resultados completos del estudio se darán a conocer entre abril y mayo, pero Aninat adelanta que en Chile identificaron un total de 109 instituciones filantrópicas.

La investigación es parte del proyecto global Global Philanthropy Report, en el que participan 23 países y que define a estas organizaciones como aquellas que tienen una fuente de activos e ingresos estable, por lo que su viabilidad no depende del levantamiento de recursos de terceros, lo que asegura su acción y permanencia en el tiempo. Esto significa que el 50% o más de sus recursos de funcionamiento provienen de una fuente privada.

“Se trata también de organizaciones que distribuyen sus recursos financieros con fines sociales, educativos, culturales, medioambientales u otros beneficios públicos, ya sea proporcionando apoyo financiero a otras instituciones de beneficencia o vía operar sus propios programas”, explica la investigadora.

El estudio permitirá poner en perspectiva la realidad de Chile con países de los cinco continentes, a través de datos comparables y al mismo tiempo caracterizar cómo es el funcionamiento y tamaño en recursos de la filantropía institucional en el país.

Bajo la definición que se estableció para el estudio, organizaciones como Techo, que deben levantar fondos, no fueron incluidas en el catastro.

Los primeros análisis de los datos indican que el centenar de fundaciones que operan en el país, en general, gestionan directamente sus propios programas en distintos ámbitos sociales y en menor medida donando recursos a terceros, organizaciones sin fines de lucro o individuos en forma de becas. Esta realidad es muy diferente a la de EE.UU. donde las foundations definen su operación en base a grants o subvenciones que entregan a charities u organizaciones sin fines de lucro mayoritariamente, precisa Aninat.

Filantropía familiar

La investigación también arrojó el perfil de las 108 instituciones: 51% son fundaciones familiares, 24% empresariales y 25% independientes e internacionales (ver infografía).

“Vemos un crecimiento en los últimos años en fundaciones familiares, reflejo de una tendencia de familias empresarias a separar las contribuciones sociales que realizan las empresas desde sus estrategias de sostenibilidad, de las donaciones personales de las familias controladoras”, dice la directora del Cefis.

En ese proceso, agrega, muchas familias están institucionalizando sus donaciones mediante una fundación que les permite definir una estrategia e incorporar sus valores familiares.

Sobre el alcance de las donaciones, el Cefis señala que estudios previos indican que en Chile representan un 0.12% del PIB, unos US$250 millones al año. Esta cifra, explica Aninat, se basa en datos del SII respecto de donaciones registradas que se acogen a alguna de las principales leyes de incentivos tributarios, sin embargo, es baja respecto de otros países como EE.UU., donde equivalen al 2% del PIB.

Los primeros estudios de filantropía de la U. Adolfo Ibáñez revelan que el principal destino de las donaciones empresariales es la educación, seguido por cultura y la artes. Dichas investigaciones también han incorporado la visión de la ciudadanía, que plantea que las prioridades de los aportes sociales debieran ir a educación y salud.

“Más allá de las cifras, sabemos que hay países de la región donde el sector filantrópico es más robusto y articulado que el nuestro, como México y en especial Colombia, donde las fundaciones se reúnen, dialogan y se coordinan para aportar a causas relevantes para el país, como es el caso del proceso de paz, cada una desde su know how y el territorio en que actúa, a partir de un diálogo que permite hacer visible un aporte como ‘sector filantrópico’”, comenta la investigadora.

Revisa el artículo original aquí.