agosto 1, 2015 - PULSO, EMPRESAS Y MERCADOS

CEFIS en la prensa


Un estudio realizado por la UAI indica cuáles son los desafíos para entusiasmar más a las grandes fortunas locales.

EL PULSO, EMPRESAS & MERCADOS

Desde las primeras horas de la mañana de hoy, se podrá ver un gran despliegue de voluntarios por las calles de Santiago. Se trata de la colecta anual que realiza la Fundación San José Para la Adopción. Tanto el spot como el afiche de campaña son protagonizados por padres adoptivos y sus hijos. Junto a la campaña también debuta “Raíz”, el himno de la Fundación, interpretado por Daniela Castillo y escrito por el compositor José Miguel Alfaro.

Este es sólo un ejemplo de decenas de fundaciones y organizaciones en torno a la solidaridad y filantropía que existen en nuestro país. Justamente, ayer se celebró el Día de la Solidaridad a nivel internacional, jornada creada por la ONU, en honor al inicio del movimiento independiente “Solidaridad”, liderado por el Premio Nóbel de la Paz, Lech Walesa.

Pero independiente de lo que una persona común y corriente aporta en una colecta en la calle o mediante su cuenta corriente todos los meses, ¿cómo están las grandes fortunas de Chile en cuanto a filantropía en general?

Según el Primer Estudio de Filantropía en Chile, realizado por el Centro de Filantropía e Inversiones Sociales de la Escuela de Gobierno (CEFIS) de la Universidad Adolfo Ibáñez y dado a conocer a fines de junio, “el deber moral de devolver a la sociedad (51%)”, es una de las principales motivaciones que señalan los dueños de las grandes fortunas en Chile a la hora de realizar donaciones.

Asimismo, visualizan que esta práctica es generalizada entre los empresarios y también distinguen entre la filantropía como una práctica personal o familiar que no busca retorno, versus los aportes sociales a nivel de sus organizaciones en los que sí se reconoce una lógica transaccional.

La investigación se basó en 41 entrevistas personales a líderes y miembros de los distintos grupos empresariales de Chile, donde se analizó su visión de la filantropía, las motivaciones, los canales utilizados, los beneficiarios y los presupuestos asignados a esta labor, entre otros aspectos. “Existe  un alto potencial del desarrollo de la filantropía en el país. Las donaciones hoy solo representan el 0,12% del PIB. Es necesario entonces superar las trabas: profesionalizar a los beneficiarios, profesionalizar también la práctica de donar y mejorar los incentivos para que el entorno facilite escalar las donaciones”, señala Magdalena Aninat, directora del Centro de  Filantropía e Inversiones Sociales.  Al ser consultados sobre la incidencia que tendría un mayor desarrollo de la filantropía en la confianza empresarial, un 65,6% de los entrevistados cree que incidiría favorablemente siempre y cuando sea filantropía pura y no acciones de marketing o construcción de marca de las empresas.

Entre los entrevistados, un 80% afirma estar vinculado a una empresa familiar, y es la familia quien cumple un rol fundamental en la motivación y proceso en la toma de decisiones de los aportes sociales. La tradición familiar es el segundo factor de motivación y el 51% de los empresarios involucra a algún familiar en la decisión.

En relación a los montos de los aportes sociales, 22% prefirió no revelar a cuánto ascienden sus aportes, pero entre los que sí, las cifras muestran que el 61% de donaciones se desglosan en distintos rangos sobre los US$500 mil, como donación anual promedio de los últimos tres años.

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