julio 3, 2015 - LA TERCERA, OPINIÓN

CEFIS en la prensa


¿Cuál es la realidad en Chile? ¿Cómo y en qué se invierte? ¿Qué dificultades y desafíos enfrenta?

Por IGNACIO BRIONES

Es bien sabido que Estados Unidos tiene una larga tradición de filantrópica. Nombres como John D. Rockefeller, Andrew Carnegie o, más recientemente, Bill Gates o Warren Buffet son parte de ésta. Pero el alcance va más allá de estos casos emblemáticos que donaron parte de sus colosales fortunas a fines sociales. Se estima que en ese país la filantropía representa anualmente más de 2% del PIB. ¿Cuál es la realidad en Chile? ¿Cómo y en qué se invierte? ¿Qué dificultades y desafíos enfrenta?

Un pionero estudio recientemente publicado por el Centro de Filantropía e Inversiones Sociales de la UAI, intenta responder estas preguntas. El estudio se nutre de entrevistas con los líderes de los principales grupos empresariales del país.

Si bien la ausencia de un registro unificado hace difícil cuantificar montos, según el estudio el total de donaciones anuales acogidas a las principales franquicias tributarias alcanza solamente a 0,12% del PIB. Aunque el número está muy por debajo del de países desarrollados, ha experimentado un importante incremento en los últimos años y se espera continúe en esa senda.

Un 58% de los empresarios considera que la filantropía es una práctica extendida entre sus pares. Sin embargo, el estudio también devela cierta confusión respecto al concepto de filantropía. Mientras un 41% la vincula con las estrategias de responsabilidad social empresarial, un 44% señala –correctamente- que la filantropía se aparta de una lógica transaccional y debe realizarse a título personal o a través de fundaciones ad hoc.

La percepción anterior queda reflejada en los canales efectivos de donación. Entre quienes efectúan aportes sociales, un 45% los hace a través de la empresa contra un 28% vía fundaciones y un 27% a título individual. A su vez, una fracción significativa de quienes donan prefieren que sus aportes sean anónimos (37%) o de bajo perfil (17%).

¿A qué áreas se dona? La educación es, por lejos el principal destino. Concentra un 40% de todas las donaciones (29%  a educación escolar/preescolar y 11% a universidades).

Más atrás se sitúan donaciones con fines culturales (17%), a la salud (10%) y al combate general de la pobreza (12%).

¿Qué dificultades se perciben para donar? Inadecuada y compleja regulación –básicamente la ausencia de un sistema unificado- e incentivos tributarios con topes bajos, principalmente a nivel de personas (lo que podría explicar el sesgo a donar a través de la empresa). El estudio también identifica importantes desincentivos no regulatorios. Entre estos, un inadecuado nivel de gestión y de rendición de cuentas por parte de las instituciones receptoras. Se observa también que los propios donantes no cuentan con herramientas adecuadas para evaluar el impacto social de sus donaciones.

En nuestro país existen iniciativas filantrópicas notables. Unas de larga data como la Sociedad de Instrucción Primaria (1856). Otras recientes como el Teatro del Lago o el Centro de Innovación UC-Anacleto Angelini, por nombrar solo algunas. No cabe duda que la filantropía y su contribución a los problemas sociales es pieza clave en el fortalecimiento la sociedad civil y de la generación de confianza. De ahí la relevancia que iniciativas como estas se sigan multiplicando.

Conoce los resultados del estudio aquí.