junio 22, 2015 - EL MOSTRADOR, MERCADOS

CEFIS en la prensa


El primer estudio de filantropía en el país consultó a empresarios cuáles son sus motivaciones para realizar donaciones.

EL MOSTRADOR, MERCADOS

¿Son generosos los magnates en Chile? ¿Tendremos nuestra propia versión criolla de Bill Gates?

Eso es lo que intentó develar el primer estudio sobre donaciones sociales en Chile, realizado por el Centro de Filantropía e Inversiones Sociales de la Escuela de Gobierno (CEFIS) de la Universidad Adolfo Ibáñez.

Y hasta el momentos, la filantropía permanece en la liga amateur en el país.

La investigación, que recogió la visión personal de 41 líderes y miembros de los distintos grupos empresariales de Chile, realizó una radiografía de la actividad filantrópica en Chile, las motivaciones, los canales utilizados, los beneficiarios y los presupuestos asignados a esta labor, entre otros aspectos.

Uno de los principales aspectos que saltó a la vista es que los consultados reconocieron que la principal motivación es “el deber moral de devolver a la sociedad”, con un 51% de apoyo.

La tradición familiar es el segundo factor de motivación y el 51% de los empresarios involucra a algún familiar en la decisión.

A propósito de el clima de desconfianza por el que atraviesa Chile, los encuestados fueron consultados sobre la incidencia que tendría un mayor desarrollo de la filantropía en la confianza empresarial, a lo que un 65,6% de los entrevistados cree que incidiría favorablemente, siempre y cuando sea filantropía pura y no acciones de marketing o construcción de marca de las empresas.

El estudio muestra que si bien todos los encuestados reconoce efectuar donaciones, existen ciertos desajustes a la hora de llevar a la práctica esos aportes: la superposición de los canales personales y corporativos, la falta de medición del impacto que sus aportes filantrópicos logran realmente, el desconocimiento o reticencia al uso de nuevos instrumentos de canalización de los aportes y el nivel de montos involucrados, son algunos de ellos.

“En este primer estudio de Filantropía en Chile se permite identificar que existe un alto potencial del desarrollo de la filantropía en el país. Las donaciones hoy solo representan el 0,12% del PIB. Pero los empresarios manifiestan un importante deber moral de devolver a la sociedad. Es necesario entonces superar las trabas: profesionalizar a los beneficiarios, profesionalizar también la práctica de donar y mejorar los incentivos para que el entorno facilite escalar las donaciones”, señala Magdalena Aninat, directora del Centro de Filantropía e Inversiones Sociales a través de un comunicado.

Informe muestra además que los magnates chilenos están en un proceso de transición desde una práctica caritativa de influencia católica y de carácter anónimo, a una filantropía estratégica, en crecimiento a nivel personal y familiar, que transfiere gestión empresarial al ámbito de los aportes sociales.

Una de las carencias que señalan los empresarios es la falta de profesionalización del sector sin fines de lucro (los “beneficiarios”). Sin embargo, estudio muestra que la práctica filantrópica de los propios donantes carece de estructuras y prácticas sistémicas que la hagan realmente incidente en el momento de profunda desigualdad que atraviesa el país.

En relación a los montos de los aportes, la UAI detalla que el 22% prefirió no revelar a cuánto ascienden sus donaciones, pero entre los que sí revelaron, las cifras muestran que el 61% se desglosan en rangos sobre los US$500 mil, como donación anual promedio de los últimos tres años.

Las cifras y los mecanismos aún están muy lejos de lo que se vive en Estados Unidos, donde 2014 se alcanzó un máximo histórico en donaciones por US$358 mil millones, un incremento de 7.1% respecto al año anterior.

Y hablando de récords, Warren Buffet entregó la donación más grande de 2014: Casi US$3 mil millones (US$2.8 billones).

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